El teatro Noh es una forma antigua y elevada del drama que se caracteriza por el uso de máscaras, baile (mai) y canto (utai) acompañados de música instrumental (hayashi). Por sus cualidades simbólicas y la belleza de su vestuario (una historia aparte en la evolución del kimono japonés) resultan una inspiración importante dentro de la tradición de las muñecas japonesas de papel, madera o porcelana.
En el teatro Noh se usaban las máscaras, pero no para todos los personajes, solo los encarnados por el actor principal y su acompañante, que suelen representar a varios caracteres cada uno. En algunas obras ni siquiera éstos las llevaban, pues es una regla del Noh evitar hacer cualquier expresión facial, como si uno fuera enmascarado. Los personajes del Noh son de alguna manera personajes sin rostro, de la misma manera que las muñecas ane-sama.
Los sentimientos más precisos se expresan en el teatro japonés únicamente a través del movimiento de cabeza y manos, a través de los gestos. De la misma manera que se da en la ceremonia del té al tomar los objetos, o en los bailes de Geishas, donde solo el movimiento del cascabel de la peineta del tocado marca el inicio del movimiento corporal, los movimientos del actor teatral japonés están perfectamente codificados y siguen pautas muy estrictas. El virtuosismo del actor de Noh japonés nace principalmente de su capacidad de mostrar su transformación en distintos personajes tan sólo a través de los movimientos de su cuerpo y apoyándose en la belleza de impresionantes pero rígidos kimonos y faldas, con muy escasos cambios de mascaras, tocado, o vestuario a lo largo de cada pieza.
Los personajes del Noh son dioses, soldados, nobles y gente del pueblo, de todos los sexos y edades. Muchos son personajes de este mundo, otros son las almas de personas muertas, fantasmas o espíritus, y demonios. Se considera que una pieza de teatro Noh muestra a través de los distintos personajes y sus transformaciones un fragmento del ciclo de la vida y la reencarnación en espiral de distintas formas de espiritualidad.
Los argumentos del Noh no son demasiado importantes. El argumento es algo que se añadió al canto y al baile para hacer más entretenido el espectáculo. Más importantes son las cualidades de lo bello, lo rítmico y lo musical que se utilizan para representar simbólicamente conceptos como la santidad, la dignidad, la nobleza o la elegancia.
Además del teatro Noh, existen en Japón otras dos formas teatrales tradicionales: el Kyogen y el Kabuki, que a menudo toman prestados argumentos nacidos del Noh pero son consideradas formas más vulgares o populares.
Como ocurre con el actor Noh, la gestualidad y el vestuario de las Ane-sama Ningyoo las convierten en un vehículo adecuado para representar personajes y espíritus. La expresión contenida, sin rostro, los pliegues de su vestuario, sus gestos de cabeza, brazos y faldones, o los símbolos de sus estampados y atributos (abanicos, pañuelos, sombreros, tambores, sombrillas, cartas, atillos,...) son suficientes para reconocer en ellas el esquematismo de un mundo animado, lo cual las convierte en una de las expresiones más representativas, bellas y sofisticadas del arte japonés de doblar el papel.
Desde un punto de vista origamista, en las Ane-Sama Ningyoo se reduce o simplifica el contenido espacial de la figura como parte de la técnica de plegado, al ser figuras normalmente de solo dos caras, aunque las más sofisticadas aspiren a ser vistas desde distintos angulos. Pero a la vez que adquieren un caracter biplano, se multiplica en ellas el valor de los pliegues: el caracter acentual de las superposiciones, repeticiones, contrastes y cambios de ángulo o color entre capas distintas del papel plegado. Y por supuesto esto otorga, si cabe, mayor importancia a la luz, la transparencia, el grafismo y cromatismo, las texturas y las sombras en la apreciación de la belleza de los papeles reunidas en cada una de ellas.